Salida a Alcalá y Playa San Juan
Este año no cerramos en el mes de agosto y programamos una serie de actividades culturales, en las que también cabía el senderismo, para todos los públicos.
Así como a primero de mes nos fuimos al Parque Nacional del Teide a observar las estrellas, a finales hemos querido cerrar con una doble ruta en el municipio de Guía de Isora.
El Ayuntamiento programó dos rutas temáticas guiadas en las localidades de Alcalá y Playa San Juan, bajo el lema “Guía de Isora. Una costa para vivir. Un litoral para descubrir”, para dar a conocer el patrimonio de la zona.
Comenzamos puntuales a las 16:00 h. Ester, nuestra guía, nos esperaba junto al Hotel Gran Meliá Palacio de Isora, en Alcalá, para recorrer el núcleo costero y conocer la tradición pesquera y marisquera en los múltiples charcos del lugar.

Alcalá también es refugio de cetáceos, gracias a que sus aguas están protegidas al pertenecer a la red Natura 2000, con 22 especies diferentes, por lo que recientemente le han otorgado el título de Patrimonio Europeo de Cetáceos.
Junto a los charcos, llenos de bañistas en los días de calor como hoy, nos encontramos también con una amplia representación de aves marinas.

Finalizada la primera ruta, y tras un pequeño desplazamiento en guagua, nos dirigimos a Playa San Juan para descubrir otros vestigios: las salinas y la fabricación de cal.
Iniciamos este trayecto en el muelle pesquero, junto a la cofradía de pescadores Nuestra Señora de la Luz, dedicados la mayoría a la pesca del atún.

Bordeando la costa llegamos al antiguo horno de cal, que funcionó hasta los años 70 del siglo XX y, muy cerca, nos encontramos con cuevas que fueron primero habitadas por los guanches y después utilizadas por los pescadores como refugio.

Hasta este momento la salida era un placer para los sentidos, pero Ester nos anunció que llegaba “la escalera de la muerte”. Y damos fe de que lo fue: un tramo de escalera de mucha inclinación con escalones pequeños (había que poner el pie de lado en alguno de ellos) que dificultó la subida y bajada tanto a pilotos como a acompañantes.


Agradecemos a Ester la compañía, su saber hacer como piloto y sobre todo sus conocimientos sobre Alcalá y Playa San Juan, que nos transmitió de forma muy amena.
Eso sí, nos quedamos con las ganas de darnos un chapuzón en los charcos…