Ruta de los molinos de La Orotava
Ayer domingo tuvimos la salida del mes. En esta ocasión fue una visita guiada, a cargo de Pablo D. Torres, gestor de Patrimonio Histórico, a los molinos de La Orotava.
La ‘Ruta de los molinos de La Orotava. El traqueteo caminar del agua’ transcurre por gran parte del casco urbano de la villa orotavense.
El recorrido lo iniciamos en el Camino de La Abejera, para empezar visitando la central hidroeléctrica y las edificaciones de los molinos de gofio que aún se conservan, de algunos solo sus restos y de dos todavía en funcionamiento, como el Molino de Chano y el Molino La Máquina.

Los molinos constituyen una de las señas de identidad más representativas de La Orotava, como eje fundamental de un entramado hidráulico que se erigió desde épocas tempranas. Es importante destacar que el agua procedente de los nacientes de Aguamansa en el siglo XVI se utilizaba como fuerza hidráulica para mover, aprovechando la pendiente del valle, un aserradero y trece molinos. Se estableció de esta forma el eje que vertebraría la configuración urbana actual de La Orotava. Actualmente, de los 13 molinos originales, diez persisten sus edificaciones, y 2 de estos se dedican aún hoy en día a la fabricación de gofio.
Los diez molinos supervivientes conforman, en su conjunto, el Bien de Interés Cultural «Acueducto de Los Molinos de La Orotava», con la categoría de Sitio Etnológico.

Es necesario imaginarnos el gran caudal de agua que partía desde los manantiales de Aguamansa para regar estas fecundas tierras del Valle, caudal que aprovechando el gran desnivel existente dio lugar a la aparición de trece molinos, formados por un cubo de mampostería para la represa del agua, cuyo impulso mueve un par de ruedas hidráulicas horizontales dentadas que engranan con la que está unida a la muela del molino. El agua era conducida por unos canales de tea que posteriormente fueron sustituidos por construcciones de argamasa, y este conducto de madera, con muchos tramos elevados, perdía gran cantidad de agua, por lo que se construyó una acequia que discurría descubierta entre los adoquines de la misma calle. En su trayecto tomaban agua del canal los conventos y el vecindario.
También hicimos un alto para lava la ropa en los antiguos lavaderos.

Los lavaderos de la calle San Francisco, constituyen otro de los espacios relacionados con el abastecimiento del agua para su uso público en el núcleo poblacional. Su origen se remonta al siglo XVI cuando fueron creados a partir de la acequia que conducía al agua hasta el primitivo asentamiento de vecinos, y en estrecha vinculación con los molinos harineros. En estos lavaderos pueden contemplarse dos estructuras bien diferentes, en relación a dos momentos históricos distintos. Por un lado, se encuentran los primitivos constituidos en torno a la acequia, provista de losas de piedra para la tarea de lavar la ropa. Por otro lado, se pueden apreciar los lavaderos de cemento proyectados por Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo en 1945.

El motivo de la aparición de los molinos de agua está en el carácter poco ventoso del Valle, ya que no se podían utilizar molinos de viento. En la actualidad, de los diez molinos que aún se conservan, continúan en funcionamiento dos, pero con energía eléctrica, elaborando el alimento canario por antonomasia, el gofio, harina que se obtiene moliendo el grano previamente tostado de un cereal (maíz, trigo, cebada o incluso ambos).
Finalizamos la salida en la Casa Lercaro.
Para esta actividad cultural se ha contado con el guía Pablo D. Torres, intérprete del patrimonio, el Ayuntamiento de la Villa de La Orotava y con Sabor Canario, La Casa de Los Balcones, Gastro Lercaro, Molino de Gofio Chano, Molino de Gofio La Máquina, Ana Molino de Cubo Alto y Ruteando Ando.

La Ruta de los Molinos de La Orotava ha contado con la financiación del Gobierno de Canarias.