Foto de grupo de los participantes en el curso de piloto de Joëlette de nivel 1

Curso de piloto en el PN de Guadarrama

El Parque Nacional Sierra de Guadarrama acogió los días 17 y 18 de noviembre el Curso de piloto de Joëlette de nivel 1.

El Parque, declarado Nacional en 2013, pretende ser accesible a las personas con discapacidad con el uso de la Joëlette.

Por este motivo nos desplazamos al municipio de Manzanares El Real (Madrid) para impartir el curso en el Centro de Visitantes La Pedriza, enclavado en el Parque Nacional Sierra de Guadarrama.

Curso de piloto de Joëlette de nivel 1 en el PN Sierra de Guadarrama

El sábado, 17 de noviembre, tuvo lugar la parte teórica, consistente en conocer las piezas que componen la silla, cómo se monta y desmonta, la seguridad en parada y en ruta, la transferencia de la persona con discapacidad de su silla a la Joëlette,… además del compromiso del voluntario, qué es la solidaridad o el trato a personas con discapacidad.

Parte teórica del curso de piloto de Joëlette de nivel 1

El domingo, 18 de noviembre, se puso en práctica lo aprendido en el día anterior en un sendero sencillo, sin mucha dificultad. El elegido fue una variante de la senda 36, Quebrantaherraduras.

Parte práctica del curso de piloto de Joëlette de nivel 1

Cuenta una leyenda que la banda de salteadores “Los Peseteros” secuestró a la hija de una adinerada familia de Madrid, de la que, según algunas versiones, estaba locamente enamorada de su líder, el Barrasa, y la llevó a la Pedriza, zona que frecuentaba la banda. Un día, el jefe de los bandoleros se tuvo que ausentar un tiempo para ir a Madrid “por motivos de trabajo” y dejó a la muchacha al cuidado de dos de sus lugartenientes.

En su ausencia, los bandidos, acordaron abusar de ella y se la sortearon, pero la chica, al ver llegar al forajido, gritó pidiendo auxilio y otro bandido acudió en su auxilio dando muerte por estrangulamiento al primero de ellos. A su regreso, el Barrasa se enteró de lo ocurrido y, de acuerdo unánime con el resto de la banda, sentenció de muerte al homicida. Le ordenó primero cargar con el cadáver hasta el Cancho de los Muertos, o Riscos del Campo Santo, como también se conocía el emplazamiento en aquellos tiempos y, llegados al precipicio donde solían realizar estos ajustamientos, le ordenó arrojar el cuerpo y luego intentó ejecutar la sentencia empujándole al vacío, pero éste se agarró en el último momento de su pierna y le arrastró con él, acabando los tres despeñados y muertos en el fondo del barranco, a los pies del berrocal. Recorriendo esta senda, los pilotos fueron turnándose en el manejo de la Joëlette, como piloto delantero y trasero, pero también como pasajero, conociendo de esta manera qué siente una persona con discapacidad cuando hace senderismo.

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