Alberto cumple su sueño: el Camino de Santiago

El pasado sábado 10 de septiembre, doce miembros de la Asociación Montaña Para Todos salían del aeropuerto Tenerife Norte rumbo a Galicia. El objetivo era cumplir el sueño de Alberto, afectado de ataxia desde los 11 años, de completar el Camino de Santiago con Joëlette.

El viaje empezó a hacerse realidad cuando, en 2015, Meyo, la coordinadora de Viajes de la Asociación, inició los preparativos para realizar el Camino Portugués.

La enfermedad de Alberto, y otros problemas personales, no pudieron con él, aunque pensó que al final no podría hacerlo.

El día a día, desde Tui a Santiago, fue fabuloso. Por las noches llovía y amanecía nublado o con niebla; pero teníamos chubasqueros. A media mañana el tiempo cambiaba y el sol nos acompañaba el resto de la etapa, cuenta Alberto.

En algunos momentos el Camino fue duro, pero con tesón, fuerza y compañerismo conseguimos todos nuestro objetivo. Y añade que durante todo el Camino, los peregrinos que nos encontrábamos nos apoyaban muchísimo. Al entrar por uno de los laterales de la Plaza del Obradoiro la emoción fue total: habíamos conseguido el reto.

Lo que más le llamó la atención fue la enorme ovación que nos dieron los peregrinos con los que recorrimos algunos trayectos y que nos esperaban en Santiago para felicitarnos, abrazarnos y hacerse fotos con nosotros. Nunca pensó que eso les pudiera pasar.

Componentes de MPT en el Camino Portugués

Desde el primer momento en que pusimos en marcha los preparativos del viaje, pensé en Alberto, ya que desde hacía años en la Asociación, conocíamos su sueño, y ahora podíamos hacerlo realidad, explica Meyo.

Un viaje como este es muy complejo de preparar, y no sólo por los 119 km que nos esperaban, sino porque era la primera vez que emprendíamos un reto de tantos días y en una zona en la que ninguno de nosotros habíamos estado, comenta Meyo.

Alberto era nuestro guía. Con el apoyo de una tablet, nos iba indicando cada tramo del sendero, los desvíos, los puentes,… Su integración en el grupo fue completa en todo el Camino, y su cooperación inestimable.

Fue muy emocionante verle entrar en la Plaza del Obradoiro sentado en la Joëlette, con los brazos abiertos, gritando ‘Reto conseguido’ y una cara radiante de felicidad. Alberto pudo asistir, con la Joëlette, a la misa del peregrino dentro de la Catedral de Santiago y ver columpiar el botafumeiro.

A título personal, Meyo confiesa haber aprendido tanto en el Camino que no habría páginas para escribirlo todo. Y añade estar segura que a sus compañeros les sucede lo mismo.

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